9/1/2007

Lissavetzky le dice a Pombo que se vaya


Los continuos escándalos y el auténtico caos en el que se ha convertido la vela española en los últimos años, han hecho que el Consejo Superior de Deportes haya dicho basta. Lo publica hoy en ABC Pedro Sardina.

El Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, que hasta el momento había hecho oídos sordos a las diferentes denuncias que se habían presentado ante el organismo que él preside y ante la Junta Electoral durante las elecciones a la Real Federación Española de Vela, ya no ha podido aguantar más. Las elecciones de Gerardo Pombo a la presidencia de la RFEV están inmersas en un complejo proceso judicial y como les explicaba en el post de ayer, ya han llegado hasta el Tribunal Supremo. Y esto que aún no ha acabado.

En su primer mandado Pombo pidió a la Asamblea cambiar los
Estatutos de la RFEV para que un presidente sólo pudiera estar dos mandatos. Ahora quiere volver a cambiarlos para seguir ocho años más, pero ha sido la gota que ha colmado el vaso, y en el CSD no ven con buenos ojos este cambio de Estatutos y en consecuencia la continuidad del actual presidente. Por todo ello el CSD ha negado a Pombo esta posibilidad y le ha instado a que tras esta legislatura no se vuelva a presentarse.

El Estado está muy preocupado por la situación límite a la que se ha llegado. Las elecciones fueron un auténtico escándalo desde el primer día, en donde Pombo aprovechó su situación de Presidente y Secretario General de la RFEV, para organizarlas a su manera, con la Junta Electoral de la RFEV y con un continuo de irregularidades, desde la formación de censos, la composición de la Junta Electoral, hasta el voto por correo (que aún sigue en el aire).

Por fin Jaime Lissavetzky y en consecuencia su segundo, Rafael Blanco, no han tenido más opción que parar los pies a Pombo. Han sido ya muchos los escándalos, y están viendo que la vela española, institucionalmente está al límite del abismo y deportivamente cada uno va por su lado.

Como dice el refrán: "Nunca es tarde si la dicha es buena". Aunque Lissavetzky no hubiera tenido que llegar a esta lamentable situación si hubiera actuado en el momento que tenía que hacerlo, que fue durante las Elecciones. Y les aseguro que se hubiera ahorrado muchísimos problemas.