24/1/2007

Un camino plagado de minas...de hielo


Tras los diez primeros días de esta segunda etapa de la 5 Oceans, varias son las reflexiones que se pueden realizar. Los dos primeros, el suizo Bernard Stamm y el japonés Kojiro Shiraishi, han demostrado que están en otra regata y ya han superado los 50º S, los famosos 50 rugientes. El neozelandés Graham Dalton, está en tierra de nadie a 500 millas del primero y del último; ni luchando por ganar, ni luchando por no cerrar la flota. Mientras que Unai Basurko y Sir Robin Knox-Johnson están inmersos en una dura pugna por ver quien es el farolillo rojo.

La flota ha dejado ya atrás el continente australiano y los dos primeros están ya a la altura de Nueva Zelanda en busca del mítico Cabo de Hornos, los últimos salen del Mar de Tasmania.

A partir de ahora el peligro, además de los fuertes vientos y olas que se pueden encontrar, de ahí los llamados 50 rugientes, el otro gran miedo de todo el que se adentra en este peligrosísimo Océano Austral son los trozos de hielo, muchas veces imposibles de ver e imperceptibles al radar.

Graham Dalton, que en esta etapa ya ha estado a punto de chocar con un grupo de ballenas, está muy preocupado por los icébergs, ya que a estas velocidades topar con un trozo de hielo, que son duros como piedras, puede ser fatal: “Cuando vas navegando a esta velocidad entre el hielo, es como jugar a la ruleta rusa”. La meta siguiente que tiene Dalton y toda la flota es llegar al Cabo de Hornos, pero no sólo por el hecho de cruzarlo, sino que para Dalton es: “una gran roca, una baliza que hay que tomar. No soy un tipo sentimental, ni del rollo de new age. Para mí significa dejar atrás la posibilidad de chocarte con un trozo de hielo”. Está claro que las 1500 millas que quedan entre Nueva Zelanda y el Cabo de Hornos, será para la flota como un camino plagado de minas, pero de hielo, claro.

Y en cuanto a Unai y a Sir Robin, la verdad es que de los diez días de navegación y los tres que prácticamente perdió el inglés al tener que volver a tierra a reparar, se hace difícil entender el que haya podido dar caza a Unai. El vizcaíno se fue muy al norte y además fue el que más sufrió un temporal que se formó a los dos días de partir de Fremantle. Además de ser el que más millas está realizando al irse hacia estas latitudes, luego el viento de sur le impidió bajar, además es el que está marcando las medias más bajas tanto de velocidad y en consecuencia de distancia.

Aún queda mucho, más de 10.000 millas para llegar a Norfolk, para Unai lo importante es llegar y sin duda esto ya tiene un gran mérito, pero en esta ocasión y ya de salida, ha perdido una gran oportunidad para dejar atrás a Knox-Johnson, en este caso la veterano ha vuelto a superar al novato.