17/8/2008

Sin palabras

No tengo palabras para describir como he vivido, desde la distancia, la consecución de la segunda medalla olímpica de Iker y Xabi. Si en 1996 viví ‘in situ’ las medallas de Theresa, Begoña, Fernando y Pepote y el desencando de la mala suerte de Sydney; si en el 2004 me emocioné al ver por televisión la victoria de Iker y Xabi, la plata de Natàlia y Sandra y sufrí mucho con la plata de Rafa, en esta ocasión he tenido la suerte de poder vivirlo, desde la distancia, pero muy bien acompañado el triunfo de Iker y Xabi.

Estoy en la Copa Sotogrande Endesa, y esta mañana mientras esperábamos para ir al mar, estaba siguiendo desde mi ordenador la regata a través de internet acompañado por, nada más y nada menos que Luis Doreste, Domingo Manrique, Santi López-Vázquez y Alicia Ageno. ¡Un lujazo!.

No os podéis imaginar con la ilusión que estábamos viviendo todos. La frialdad de internet no nos permitía saber lo que pasaba en el agua, con lo que llamé a Pedro Sardina, que está en Qingdao como enviado especial de ABC, para que nos contara en directo lo que estaba pasando: “Han volcado dos veces” nos decía a través del manos libres del móvil, antes de la gran remontada, claro; mientras Santi decía: “Aún queda mucho, con el temporal que hay también pueden volcar los otros”. Manrique sentado delante del ordenador, Luis Doreste se hacia su barco, el Canarias Puerto Calero, ya que no podía ver más, estaba nervioso. En Sotogrande se vivían los Juegos Olímpicos como si estuviéramos allí. Cuando de repente Santi gritó “España, ha ganado la Medal España, Iker y Xabi”, de repente todo el mundo se acercó para ver la retransmisión de televisión a través del ordenador. “Plata, plata” se gritaba, “hemos ganado la plata” gritaban los regatistas en el pantalán, de boca en boca.

Emocionante, de verdad, todos hemos vivido la medalla de Iker y Xabi, y los olímpicos que están en Sotogrande los primeros. Luis, Manri, Santi y Van der Ploeg, todas las mañanas han estado enganchados viendo la evolución de las regatas y preguntando ¿cómo van?, enganchados al ordenador en la carpa de prensa hasta que salían al agua.

Veremos si al final el color de la medalla es plata u oro, después que los daneses hubieran navegado con el barco croata la Medal. Pero lo que está claro es que la alegría que hemos vivido no tiene color, y sea cual sea, creo que todo el colectivo de la vela lo ha vivido con alegría.

¡Enhorabuena campeones!.