28 de nov. de 2011

A falta de pan, buenas son tortas

Aunque este inicio de Volvo Ocean Race ha sido más accidentado de lo habitual, sobre todo por la gravedad de las roturas, y mientras los tres supervivientes están en Ciudad del Cabo, Telefónica y Camper ya entrados y Groupama prácticamente; el resto tiene bastante trabajo por delante, más que nada para volver a tener enteros los barcos para la regata costera del día 10 de diciembre y la salida de la segunda etapa.

IWC Abu Dhabi y Team Sanya llegarán en los próximos días en mercante procedentes de Europa. Pero la historia de Puma, el último en romper, es bien distinta ya que barco y tripulación están aislados, nunca mejor dicho, en la isla de Tristán de Acuña, esperando que les vayan a rescatar. Por lo pronto el nuevo mástil no les llegará hasta el próximo día 6 de diciembre procedente de Estados Unidos y el mercante que debe transportar el VO70 salió el domingo de Ciudad del Cabo y no llegará hasta el jueves, para luego cuatro días más de vuelta hasta Suráfrica.

Con lo que la tripulación se lo está tomando con filosofía y calma. Y la vida, después de la dureza de la primera etapa, está siendo más bien relajada en este hasta ahora desconocido sitio para casi todos. Como no pueden hacer otra cosa que esperar se lo están tomando como unas vacaciones. Sin ir más lejos este lunes estuvieron jugando al golf y las autoridades locales les prepararon a visitantes tan inesperados e ilustres una visita a la vecina isla de Nightingale, para ver pingüinos, albatros y subir al volcán de 2700 metros. Hasta el equipo de fútbol les ha retado a disputar un partido. ¿Quién se lo iba a decir hace una semana?.

Supongo que muchas otras cosas no pueden hacer en la isla, y es que como dice el rico refranero español: A falta de pan, buenas son tortas.

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