14/2/2012

In saecula seculorum como norma

El apoltronamiento federativo se ha convertido ya en una norma o más diría yo un aprovechamiento de la situación. Esto es lo que está ocurriendo en la mayoría de ellas, en las que los presidentes casi vitalicios por obra y gracia de ellos mismos, o la sucesión por parte de los delfines hacen que se mantengan en el poder durante décadas. Pero lo que más me sorprende que esto no ocurre en las más grandes, sino que está ocurriendo en las más pequeñas ¿y eso por qué?.

El caso de la Federación Madrileña es una evidencia contrastada y ya no hablemos de las de la de Castilla-León, donde padre e hijo se han intercambiado durante décadas la presidencia como si fuera de puente a puente y me lleva la corriente, ya he perdido la cuenta de cuantas legislaturas llevan al frente de una federación, que de lo único que más se ha aprovechado ha sido de las licencias de gallegos y cántabros, que en momentos de disconformidad con sus territoriales se han federado por esta de interior, que en teoría 'ni chicha ni limoná', pero que luego en realidad ha jugado un papel más o menos trascendental en la española en detrimento de las que sí realmente son grandes y con mayor actividad.

El último lío, y gordo, es en la Federación Extremeña. Sí, lo han oído bien, Extremadura que no tiene mar, pero sí pantanos y que parece que los que han estado durante más de veinte años querían seguir In saecula seculorum.

Cuentan los diarios extremeños Hoy y El Periódico de Extremadura otro de los escándalos que parece que empiezan a ser una norma, en donde el anterior presidente, Eusebio Pérez, contabacon cinco legislaturas a cuestas y los estatutos decían que tras tres ya no podía presentarse más, pero siempre se daba el caso de que si no se presentaba nadie más seguía. Hasta que en 2008 sí hubo una alternativa, eso me recuerda a algo, con otra candidatura encabezada por Antonio Álvarez, que después de ver como se saltaban a la torera la normativa lo denunció ante la Junta Electoral –que como es habitual está dirigida por la junta saliente-, que evidentemente rechazó el recurso. Pérez luego lo dejó, no porque la ley le obligara que así lo hacía, sino por motivos personales, y claro, le sucedió su delfín y vice-presidente José Ramón Mariño.

Álvarez viendo que la justicia deportiva era un cachondeo, denunció por vía ordinaria no solo la reelección de Pérez y la consecuente sucesión de Mariño. Finalmente y evidentemente ajustándose a la legislación el juzgado le dio la razón casi cuatro años después, momento casi en que deberán celebrarse nuevas elecciones. Después de todo esto la Dirección General de Deportes de la Junta de Extremadura deberá confirmar en los próximos días como legítimo presidente a Álvarez, casi cuatro años después.

Lo que sigue sin caberme en la cabeza es por qué estas ansias de querer seguir apoltronados. Y esto está pasando en las Territoriales y en la Española, no se crean.

Por el bien de la vela en general, hace falta una renovación generalizada, pero ya, y sobre todo que se cumpla la normativa y las Juntas Electorales sean independientes ya que si se tiene que acudir siempre a la justicia ordinaria, pasa lo que pasa, que los fallos llegan cuando ya ha pasado la legislatura completa y los evasores estatutarios, se acaban yendo de rositas.

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