sábado, 6 de diciembre de 2014

Un país de talentos incomprendidos*

Alex Pella ha ganado la Ruta del Ron sin patrocinador.

La espectacular hazaña de Alex Pella después de ganar la Ruta del Ron, con récord incluido, ha puesto sobre la mesa el hecho que demuestra que en este país sigue habiendo deportistas que luchan por algo más que por el solo hecho de ganar dinero. Todos quieren, todo el mundo quiere ganar más, pero en muchos casos ya no es el hecho de enriquecerse practicando un deporte como puede pasar con el fútbol o el motor. Siempre hablando de hacerlo al más alto nivel, pero la vela es distinto.

Partiendo de la base que la propia ISAF (Federación Internacional) lo considera un deporte amateur, qué vamos a esperar de las instituciones públicas de este país.

Saber moverse entre las altas esferas políticas y empresariales es básico y fundamental a la hora de encontrar financiación. Esto tampoco es ningún secreto y los que lo consiguen, chapeau por ellos.

Fuera de los grandes eventos, en España no hay cultura de patrocinios deportivos si no es que hay un beneficio fiscal de por medio y recuperar de alguna forma lo invertido. Esto está muy bien y gracias a eso este país ha conseguido organizar eventos de primerísimo nivel y Dios quiera que siga habiendo esta exención fiscal, porque si no, no hubiéramos tenido ni Copa América, ni Volvo Ocean Race, ni Barcelona World Race, ni Santander 2014, ni Mundial de Baloncesto, ni de Ciclismo, ni el plan de becas ADO.

Pero no estaría de más que hubiera una exención fiscal a empresas que apoyaran a deportistas que se dejan la vida por ganar. Sin ir más lejos, Alex Pella se ha pagado de su bolsillo la Ruta del Ron y hasta que Jordi Xammar y Joan Herp no ganaron la Medal Race de Santander 2014 y se reivindicaron los miles y miles de euros que han tenido que gastar de los bolsillos de sus padres, no han sido justamente reconocidos. Ahora sí todo son felicitaciones y becas, pero hasta llegar ahí, sangre, sudor y lágrimas.

En Francia, país que no está tan lejos en el mapa pero sí en cultura de vela, la historia es inversamente proporcional. Allí las empresas sí creen en los grandes regatistas oceánicos, desde bancos a supermercados, pasando por empresas de frutas y hortalizas o de chimeneas. Da igual el sector, el hecho es que creen en los suyos. Y si ya de por sí regatistas como Loïck Peyron, Kito de Pavant, Michel Desjoyeaux, François Gabart, Vincent Riou, Franck Cammas…Una lista que se haría interminable consiguen y mantienen durante años el mismo patrocinador, será que no lo hacen tan mal, y que la inversión les saldrá rentable. A lo mejor será por chauvinismo, pero apuestan por los de casa, y lo hacen bien.

Estoy convencido que con menos de un 1% de lo que invierten muchas grandes empresas españolas en publicidad, se podrían patrocinar a decenas de talentos incomprendidos.


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