lunes, 23 de febrero de 2015

Nueva Zelanda, parada casi obligada

Riechers y Audineau -los dos de la izquerda- en su pit-stop en Wellington.

Nueva Zelanda está aproximadamente a mitad de camino de la Barcelona World Race, vuelta al mundo a dos, con salida y llegada a la ciudad condal. El lema de la regata es ‘Two crew non stop’, pero en realidad tres de los siete barcos que siguen en competición, han tenido que hacer escala técnica en el archipiélago oceánico.


Con el Hugo Boss fuera de combate en la bajada por el Atlántico, han habido tres de los siete supervivientes en esta dura vuelta al mundo, que se han visto obligados a hacer un pit-stop en el país kiwi para poder seguir en ruta con garantías.

El primero fue el Neutrogena de Guillermo Altadill y José Muñoz, que problemas con su motor que afectaban a la potabilizadora hizo que pararan en Invercargill, entre el desvío y las 24 horas de penalización, que aprovecharon para reparar la avería perdieron unos cinco días que aprovechó el GAES para echársele encima, y aunque el equipo hispano-chileno no ha perdido la segunda posición, le ha ido por los pelos, ya que Anna Corbella y Gerard Marín han llegado a colocarse a apenas diez millas por la popa del Neutrogena.

El siguiente en parar ha sido el Renault Captur, que el pasado lunes volvía a la regata. En este caso Jörg Riechers y Sebastien Audineau reaccionaron algo tarde, ya que navegaron un par de días con el timón roto y cuando decidieron tomar rumbo a Wellington habían perdido un tiempo y navegaron centenares de millas en vano, hacia adelante y luego hacia atrás, para volver hacia adelante. Perdieron casi una semana en la que han visto como primero We Are Water y luego One Planet, One Ocean & Pharmaton le superaban en la clasificación.

Y el tercero en tomar rumbo a puerto es el Spirit of Hungary que se dirige a Invercargill, ciudad más al sur de la isla sur de Nueva Zelanda, que ya se ha hecho famosa en esta Barcelona World Race y a la que podrían llegar este martes. El barco de Nandor Fa y el neozelandés Conrad Colman, tiene problemas para izar la mayor, y afrontar media vuelta al mundo en esta situación, como que no.

Todavía queda mucha tela que cortar, pero los que han parado han hecho un arreglado sus averías y durante las 24 horas que han tocado tierra, han hecho un chequeo al resto del barco, lo cual también es una garantía para afrontar la segunda parte de la regata.

El Cheminées Poujoulat pasará este lunes por cabo de Hornos con una ventaja de más de 1000 millas sobre el segundo, con lo que no me extrañaría nada que en algún punto del continente americano, vista la ventaja que tienen, Bernard Stamm y Jean Le Cam hicieran una parada para hacer un repaso al barco como hizo en la pasada edición el Virbac-Paprec 3.

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