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jueves, 30 de julio de 2015

La moción que debió ser, y no fue*

José Ángel Rodríguez caminando solo por el RCN Valencia.

Los ánimos andan revolucionados deportiva, social, económica y políticamente en la vela española. Después que no se aprobaran las el acta de la asamblea y las cuentas del periodo 2014 y los presupuestos de 2015, han puesto en un serio apuro a José Ángel Rodríguez Santos, el presidente de la Real Federación Española de Vela, que se ha quedado más solo que la una y arropado tan solo por una mínima junta directiva que a su vez es casi su Comité Ejecutivo.




Todo esto provocó que este inicio de verano, la época con mayor actividad en este deporte, sea muy movida. Tras la asamblea, celebrada a finales de mayo, la presidenta de la Federación Cántabra, Julia Casanueva, apoyada por cerca de 40 avales presentó una moción de censura con fecha 18 de julio, pero la federación española de vela rechazó por entender que una serie de avales no eran reales, a lo que uno de los afectados, el regatista Jano Toro, se encargó de denunciar, ya que la federación descartó su firma cuando esta era real y fehaciente.

A partir de ahí los desencuentros han sido constantes. A Rodríguez se le ocurrió montar una reunión de presidentes de federaciones territoriales, no se sabe muy bien porqué. De los dieciocho convocados solo fueron cinco, lo cual demuestra el rechazo mayoritario –refrendado como digo anteriormente en la asamblea- a todo lo que pueda proponer el aún presidente.

Pero los líos no quedan solo en el apartado podríamos llamarle político de la cuestión, sino que traspasan al deportivo y lo que es más grave aún al ser el sustento de todo, al olímpico. Después de despedir públicamente, aunque oficiosamente, a Toni Ripoll como director olímpico y venir a tacharle de mal profesional en una entrevista dada a la Agencia Europa Press, éste correspondió pidiéndole a Rodríguez Santos rectificación pública de lo dicho, a lo que el presidente nunca respondió.

Y todo esto a un año justo para la celebración de los Juegos Olímpicos de Río, en los que como casi siempre, todo el mundo espera que España sea la que salve la cabeza del deporte español con sus medallas, pero nunca se había llegado a estas alturas con tantos frentes abiertos y con tanto descontrol a todos los niveles.

Actualmente la dirección olímpica pende de un hilo, la económica ya no hablemos, y mientras los olímpicos tienen casi que pedir caridad para ir a los campeonatos, el presidente sigue con un sueldo que se acerca a los 100.000 euros al año más una serie de gastos fuera de mercado.

A la vuelta de verano veremos si sigue Ripoll como director olímpico y si Rodríguez Santos sigue como presidente, ya sea porque se le acabe a la federación el dinero o que antes o después acabe habiendo moción de censura, porque hay que recordar que sin aprobación de cuentas ni presupuestos aprobados, el año que viene no habrá subvención del Consejo Superior de Deportes que valga.

Una tragedia griega.

*Artículo publicado en ABC de la Náutica (30/07/2015)

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