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sábado, 29 de agosto de 2015

Panerai sabe cuidar de los clásicos

Las banderolas de Panerai ondeando junto a las de los equipos en los estay de los barcos.

No se entendería un final de verano sin la Copa del Rey Panerai de barcos Clásicos y de Época. En los últimos años han proliferado las regatas de este tipo de embarcaciones. Espectaculares y exclusivas, qué mejor puerto que el de Mahón como colofón a la temporada en España y que cuenta con un patrocinador, Panerai, que sabe lo que tiene entre manos y como llevar adelante una regata de estas características cuidando hasta el último detalle, señal de identidad de la marca relojera italiana.





Para leer las últimas noticias de Vela en Layline pinchar aquí Y es que más que una regata, se trata de una exhibición de barcos en el mar y en tierra. Los resultados acaban siendo lo de menos, aunque a todo el mundo lo que le gusta es ganar, pero esto en vela clásica está reservado a unos pocos y siempre acostumbran a ser los mismos. Las diferencias entre ellos son tan grandes que es imposible que se igualen y que sean competitivos entre sí, esto en definitiva es lo de menos. Los nombres en la parte noble varían más bien poco y los que cogen carrerilla en la general, generalmente no hay quién les pille.

Lo dicho, en vela clásica y de época lo que prima es la majestuosidad de estas joyas de la navegación, la mayoría de ellas del siglo pasado y alguna hasta del anterior.

Ahí van algunos datos para entender mejor quién es quién en la Copa del Rey Panerai.

Big Boats (más de 25 metros). El duelo de “rayos de luna” en la clase Big Boat –Moonbeam III vs Moonbeam VI– es siempre uno de los grandes atractivos de la XII Copa del Rey Panerai. Ambos se vieron las caras en la última edición de VIII Regata Puig Vela Clásica, disputada entre el 15 y el 18 de julio en el Real Club Náutico de Barcelona. El triunfo fue para la versión tercera de esta saga de veleros míticos cuyo origen se remonta a 1858, año en que el armador británico Charles Plumtree Jonhson encargó a William Fife la construcción de la primera unidad. Las circunstancias de la historia han querido que hoy, más de un siglo después de su botadura, los dos últimos hermanos sigan rivalizando en belleza y prestaciones en los campos de regatas. Al que se ha añadido el Halloween(1926), otro William Fife, algo más modernos que los Moonbeam.

Época Cangreja (hasta 1950, aparejo trapezoidal). El Chinook (1916), del armador Paolo Zannoni y patroneado por Jonathan Greenwood, siempre parte como indiscutible favorito tras ser el ganador de las dos últimas ediciones en la clase Época Cangreja, donde se concentran las embarcaciones más valiosas desde el punto de vista patrimonial. Greenwood admitía al final de la Copa del Rey Panerai del año pasado, en la que se adjudicó las tres mangas disputadas, que la regata de Mahón es una de sus favoritas. Sus grandes rivales son como es costumbre, el Marigan (1898), de Tim Liesenhoff, cuya tripulación está formada por familiares del armador y jóvenes valores de la vela ligera (la media de edad es de 17 años), la goleta Kelpie of Falmouth (1928), patroneado por Milos Brnjevarac, y el cutter Ilex (1899), de Germán Ruiz. Este año se han incorporado el pequeño Tern (1897), uno de los dos únicos veleros supervivientes, junto al Whimbrel, de la clase I Belfast Lough One Design, recién restaurado en un taller de Mallorca.

Época Marconi (hasta 1950, vela triangular). El Enterprise (1939), de Albert Kusak, buscaba su primera victoria en Mahón después de dos años en los que ha tenido que conformarse con la plata. El Rowdy (1916) americano llegaba a Menorca como uno de los tapados, pero se ha destapado como uno de los favoritos. Ahí están sus adversarios tradicionales: el Manitou (1937), de Pil Jordan, estadounidense, bandera que conserva desde que fuera el barco del presidente J.F. Kennedy; y el Sonata (1937), de Jordi Cabau.

Clásicos (1950 a 1975). Yanira partía como la embarcación con más posibilidades de obtener la victoria, tanto por su resultado del año pasado en Mahón, en que obtuvo la segunda plaza. El Argos (1964) de Barbara Trilling se ha confirmado como la revelación. Otro es la tripulación de cadetes del Corsaro II (1960), de la Marina Militar Italiana, que ha llegado a Menorca con la moral muy alta tras su triunfo en la Illes Balears Clàssics del Club de Mar de Mallorca.

Espíritu de tradición. Es imposible no incluir al Calima (1970) en la nómina de favoritos de la clase Espíritu Tradición, donde compiten barcos que, ya sea por su año de construcción, sus características en cuanto a materiales o las modificaciones a las que han sido sometidos, no entran en la categoría de Clásicos. Ganador en ocho ocasiones de la Copa del Rey Panerai, el velero de Javier Pujol es dominador frente a unidades como el ketch Hardship III (1974), de Thomas Tillbert, o el Savannah (1997) de Hugh Morrison.

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