.

.
.

lunes, 10 de agosto de 2015

Tras la Copa, vuelta a la tierra

El espectáculo de la Copa del Rey Mapfre se vive en el agua y en tierra. Foto: Laura G. Guerra

La Copa del Rey Mapfre siempre acostumbra a ser un tsunami. Hay ediciones mejores que otras, pero lo cierto es que sigue aguantando. Aún y con crisis económica sigue siendo la regata de referencia y llegar casi a 140 barcos tiene su mérito, sin duda. Pero en los últimos años no deja de ser un oasis en medio del desierto.

Siempre ha sido un escaparate, para barcos grandes y pequeños, para proyectos más potentes deportiva y económicamente y para menos. Al final no deja de ser una regata en la que se mezcla el componente deportivo y el social. Es la única Copa del Rey de todos los deportes en la que participa el propio Rey, y también es el único deporte en el que puede competir el más amateur del mundo con el más profesional del mundo. No hay diferencias, no hay colores, no hay status. Todos son regatistas y pueden ganar una de las ocho Copas del Rey que se ponen en juego.

De cara al exterior, probablemente es más difícil de explicar que hay ocho ganadores de la misma Copa, en mi opinión, probablemente demasiados y darle la misma categoría a todas tiene sus cosas buenas, pero también sus cosas malas, como todo en esta vida.

Buenas, que el nivel ha vuelto a ser altísimo en prácticamente todas las clases. Desde los TP52, que el año que viene por cierto no van a volver como Super Series, no sé si lo harán como clase, donde el nivel tecnológico y deportivo es máximo, a los más familiares ORC –que no dejan de ser barcos de crucero más amateurs que profesionales- a los monotipos, que este año se han quedado en X-35 y J80, esta última clase sigue aguantando, pero no sé si para ellos la Copa del Rey sigue siendo de todo rentable por el tipo de proyectos que son y por los días que dura. A lo mejor es cuestión de replantearlo. Otro caso es el del IRC 0 que con cuatro barcos su Copa del Rey ha tenido el mismo valor que en otra clase en la que hubiera 40. Este es otro tema que tendría que tenerse en cuenta, ya que tampoco es cuestión de desvirtuar la regata, ya que cuando un barco hace todos primeros puestos, es que algo falla. Y el mezclar a barcos tan distintos como los ORC y los J80 en el mismo campo de regatas, parece que no ha acabado de convencer sobre todo a los más pequeñitos de la flota, ya que los cruces, desventes y algún paso por boya, complico algo la situación siempre a favor del más grande, claro.

La 34 Copa del Rey Mapfre ya es historia. Que el Rey haya navegado cuatro días es positivo para él, para la regata y para la vela. Que Pedro Campos haya ganado por octava vez, en este caso nuevamente en ORC 2, es un número a tener en cuenta. Y si la Copa del Rey sirve para que distintos proyectos sigan vivos, aunque aparezcan de forma puntual, también es bueno.

Ya se han cumplido 34 ediciones, he tenido la suerte de estar presente en las últimas 21, por ahí he visto pasar muchas personas, barcos, proyectos, patrocinadores…Queda un año para la siguiente, y mientras tanto, hay que volver a la realidad de las regatas del día a día.

El año que viene, Dios dirá.

Para leer las últimas noticias de Vela en Layline pinchar aquí