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viernes, 28 de agosto de 2015

Una cuestión de concepto*

Artículo de opinión en ABC de la Náutica.

La 34 Copa del Rey Mapfre ha contado este año con ocho ganadores, un hecho que realmente no es nuevo, sino que ya viene sucediendo desde hace varios años. Analizando a posteriori la situación, a lo mejor habría que plantearse si no son demasiados.

Información en Marca en la que se destacan los ocho ganadores de la Copa del Rey Mapfre.

Este año se ha llegado a una cifra récord de 136 embarcaciones, nivel ha habido mucho, de esto no hay ninguna duda, tanto de barcos como de tripulaciones y en todas las categorías, pero a lo mejor habría que ver si la calidad que ha habido ha ido en consonancia con la cantidad, y esto a veces puede provocar que el trofeo en sí pueda llegar a perder valor, amén que explicar a la gente que hay ocho ganadores de Copa del Rey y luego está el criterio de cuál es la clase más importante, la que cuenta con más unidades en el agua o la técnicamente más avanzada y evolucionada.

Vaya por delante que esto es solo una reflexión, pero dar la misma importancia como trofeo a unos o a otros, a lo mejor sería un aspecto a valorar y a tener en cuenta de cara al futuro y para el bien de la competición.

En la mayoría de los deportes las Copas del Rey suelen ser de deportes en equipo, y en algunos casos que pueda haber en deportes individuales como el golf o el tenis, habitualmente hay un solo ganador, pero en vela es diferente y no hay uno o dos, sino que son ocho.

En sus inicios la Copa del Rey se disputaba en la clase IOR, en la que había uno o dos vencedores, lo mismo pasó en la época gloriosa del IMS en que se dividía en clase Crucero y Regata y ahí había hasta cuatro vencedores; pero en los últimos años ha proliferado por un lado la entrada de monotipos J80, X-35, Soto40 y en otras ediciones hasta hubo clase para los X-41, Swan 45 y 60 y Melges 32. En esta ocasión se ha dado el título a categorías como el IRC 0 o el Soto40 con cuatro y seis unidades respectivamente, un poco descompensado teniendo en cuenta que en las clases ORC superaban las 40 unidades cada una.



La Copa del Rey se había caracterizado por ser siempre una regata de tiempos compensados, es decir IOR, IRC, IMS, RI y ORC. Esta era su esencia primitiva cuando el Campeonato Internacional del Mediterráneo se reconvirtió en Copa del Rey. Es cierto que los tiempos han cambiado y evolucionado pero a lo mejor son demasiadas las clases en juego y aunque las clases de tiempo real a lo mejor son más claras para el espectador y probablemente más justas, la Copa del Rey es una regata de compensación de tiempos, y si monotipos como el J80, que están en el límite de si son un crucero o un vela ligera –yo me decanto por lo segundo-, deben estar en la Copa del Rey no solo para hacer número, incluso un armador muy importante de esta clase me comentaba que lo que le costaba la Copa del Rey, hacía dos regatas del circuito.

Ahora es el momento de tomar decisiones, para tener muchas clases ya está la PalmaVela, en la que se puede encontrar desde el más grande de los Maxis hasta el más pequeño de los Flying Fifteen, pero la Copa del Rey a lo mejor no debería ser eso.


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