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domingo, 20 de septiembre de 2015

Nacho tendrá que esperar

El Mini de Nacho Postigo remolcado por el que sería su 'ejecutor', saliendo de puerto.

Si alguien se había preparado esta edición de la Mini Transat para llegar a tope, este no era otro que Nacho Postigo. El cántabro llevaba no meses, sino años con la idea de estar en esta edición y cuando parecía que todo estaba en perfecto estado para tomar la salida el pasado sábado a las 13 horas, pasó lo que imprevisto y lo imprevisible, que la lancha que le remolcaba hacia la línea de salida estampaba su Mini contra las piedras.




Los Mini Transat son un vela ligera, con cabina, que no deja de ser un barco de 6.5 metros, al que muchos llaman cascara de nuez por su tamaño y forma. En la Mini Transat la organización remolca a los distintos participantes hasta el campo de regatas donde está prevista la salida, y en este caso a Postigo, como aquél quien dice le tocó la china. El patrón de la lancha que lo llevaba hacia la posición se despistó y estampó el ‘Vamos, vamos’ contra las rocas, y esto que Nacho gritando le intentó avisar, pero el de la neumática ni se enteró y la cosa acabó como el rosario de la aurora.

Horas, días y meses de trabajo se podía haber ido al traste por culpa de un tercero. Rápidamente el barco fue trasladado a puerto y a falta de una grúa tuvieron que volcarlo para ver los daños reales y las previsiones fueron las peores, ya que el golpe había sido tal que deformó el bulbo y la quilla tenía una fisura muy fea. Una vez consultado con el diseñador se ha tomado la decisión de sustituir la quilla, ya que esta está inservible para navegar.

Postigo presentó automáticamente una solicitud de reclamación al Jury, que ha sido aceptada y le dan la posibilidad de reincorporarse a la regata en la segunda etapa que partirá de Lanzarote a principios de octubre. Además la organización ha reconocido que el fallo ha sido suyo y correrá con los gastos de la avería.

El barco será trasladado de forma inminente a España para iniciar la sustitución de la quilla lo más rápidamente posible y el transporte del barco hasta Marina Lanzarote, para poder tomar la salida de la segunda etapa que finalizará en Guadalupe.

Un duro golpe para Postigo, pero que no por eso pierde la esperanza de cruzar el Atlántico en solitario, que es lo que quiere. En su muro de facebook decía: “Hola afición, muchas gracias por todo el apoyo. Tranquilos que la aventura Mini Transat no ha terminado, al contrario! Obviamente no estoy nada contento con seguir en Douarnenez mientras mis compañeros se divierten regateando ahí afuera, ¡pero que le vamos a hacer! Ahora estamos trabajando en el plan que nos permita llegar a Lanzarote en las mejores condiciones posibles y cuanto antes para al menos disfrutar de esa segunda etapa”.

Está claro que aún no está todo dicho. Nacho tendrá que esperar, pero seguro que volverá en Calero Marinas.

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