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jueves, 7 de enero de 2016

Luis Doreste y David Vera vuelven a mojarse

Detrás de este spray de agua están Luis Doreste y David Vera entrenando en aguas de Miami.

Dos clásicos de la vela olímpica de este país vuelven, aunque sea solo por unos días, a la llamada vela ligera. Luis Doreste y David Vera, después de casi dos décadas, por las que han pasado en clases tan diversas como Copa América, Volvo Ocean Race, TP52, RC44, Maxis y cruceros de distintos tamaños y colores, volverán a sentir lo que es navegar en regata en un barco muy parecido al Soling, el último barco olímpico que compartieron juntos fue con Domingo Manrique, y con el que fueron campeones del mundo en 1995.


En esta ocasión Doreste y Vera lo harán el próximo fin de semana en la Sidney Doren Memorial Regatta incluida en el 2016 Etchells Biscayne Bay Series en Florida (Estados Unidos). Muchos se preguntaran que es el Etchells. Se trata de un barco muy americano –que es donde se encuentra prácticamente toda la flota- llamado Etchells 20, una mezcla entre el Soling y el Dragón, tripulado por tres regatistas y que compartirán con el suizo James (Seamus) McHugh.


Las similitudes entre el Etchells y el Soling son muy grandes.

David Vera reconoce estar encantado con esta vuelta a la vela ligera: “Después 15 años en barcos grandes...hoy volví a navegar en vela ligera con Luis Doreste en Miami. Lo estamos pasando teta...aunque estamos más viejos” y explica que no están solos en esta aventura: “También están con nosotros los amigos Simon Fry y Andy Beadsworth, otros cracks de Soling que nos están ayudando a poner todo a punto”. Están también otros clásicos de la vela mundial como George Andreadis o Tony Rey, entre otros. Y anteriormente lo habían hecho regatistas de la talla de Russell Coutts, John Bertrand, Dennis Conner o Gary Jobson. Ahora también podrán incluir a la lista de tops a Luis Doreste.

Como reconoce David, esto es un revival después de tantos años, volverán a navegar tirando de escotas sin winches, ayudados solo por las poleas y mordazas, para volver a la navegación a base de compás y salidas y pasos de boya a ojo. En definitiva, la vuelta a un vela ligera, en la que se forjaron y se hicieron grandes.

Y esto, como montar en bicicleta, nunca se olvida.