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miércoles, 4 de mayo de 2016

Ya solo falta el último empujón

Dídac Costa, con la estátua de Colón al fondo, tras finalizar la calificación. Foto: S. Patricio

El regatista transoceánico catalán, Dídac Costa, tiene cada vez más cerca su sueño de participar en la Vendée Globe 2016, que partirá el próximo otoño desde Les Sables d’Olonne (Francia), en la que es la vuelta al mundo en solitario por excelencia.

Costa sabe que va a contrarreloj, pero pasito a pasito, para conseguir su gran objetivo, gestado hace pocos meses, con más ilusión y ganas que dinero. Aún así está en la recta final de poder ser el único español en la línea de salida, ahora mismo es o él o ninguno.

Después de preparar durante las últimas semanas el mítico IMOCA60 Kingfisher, con el que Helen McArthur dio la vuelta al mundo hace más de quince años. Un barco que conoce muy bien ya que en la pasada Barcelona World Race, la de 2014-2015, acabó dando la vuelta al mundo junto a su compañero de fatigas, Aleix Gelabert como One Planet, One Ocean & Pharmaton.

Después de centenares de horas en el hangar poniendo a punto de nuevo, palo, quilla, electrónica, etc; y con un equipo liderado por Jordi Griso, Dídac ha conseguido poner el ‘nuevo’ OPOO en el agua para hacer las 1.500 millas náuticas en solitario de calificación que obliga la organización de la Vendée Globe para poder inscribirse definitivamente.

Recorrido de 1.500 millas en solitario hecho por Costa para conseguir la calificación.

Fueron ocho días de navegación a lo largo y ancho del Mediterráneo y en las que Costa ha podido hacer todo tipo de pruebas con todo tipo de vientos y mar, desplazamiento de vela, protocolos de virada y trasluchada, gestión del sueño y configuración de diferentes alarmas para que le despierten al menor indicio de pérdida de rendimiento del barco.

Él está preparado para ello, ahora solo falta el empujoncito económico que le llevará a la Vendée Globe.