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lunes, 6 de junio de 2016

Recordando aquel Campeonato España Cruceros

Salida de la clase IMS 600 en la Copa del Rey del año 2004. Foto Nico Martínez.

Aunque durante todo el año se celebran regatas de crucero, tradicionalmente la temporada de alto nivel se estrena en primavera. Me ha venido a la mente este fin de semana con el Trofeo Conde de Godó. Cuando existía el Campeonato de España de Cruceros de IMS, formado por entre diez y quince regatas, llegó a diecisiete, su estreno era oficialmente en Palma, y su cierre en Puerto Calero. Con los años, este circuito que llegó a ser muy potente desapareció, y ahora cada club y cada barco va por libre.

A lo mejor sería bueno que la Federación recuperara aquel circuito, en el que había tortas –en el buen sentido de la palabra- por entrar y participar. Las regatas las elegía la Federación y los barcos tenían que inscribirse para poder formar parte de aquel ranking.

Los patrocinadores apostaron por ello, lo que tenía la propia institución –Breitling primero y Puig después-; los propios clubes, quién no se acuerda del Trofeo Princesa Sofía, Regata Ciudad de Málaga, Zegna, Freixenet, Godó, Castellón-Costa Azahar, Trofeo SM la Reina, Trofeo Tabarca-Alicante, Copa del Rey, Ciudad de Melilla, Semana Náutica Osborne, Trofeo Infanta Elena, Trofeo Príncipe de Asturias (Baiona), Desafío Audi, Trofeo Príncipe de Asturias (Gran Canaria), Trofeo Infanta Cristina Tenerife y la guinda la ponía el Trofeo César Manrique (Lanzarote).

Había proyectos que las hacían todas, empezaban en Palma o en Barcelona y a partir de ahí era un no parar de marzo hasta octubre. Proyectos bien montados y con estructuras profesionales: Bribón, Azur de Puig, Caixa Galicia, Cutty Sark, Banco Espírito Santo, Fórum Filatélico, Siemens, TAU, CAM, Grefusa, Andalucía, Quum, Telefónica Movistar, Ono, Retevisión, Quebramar, Fermax…y así un largo etcétera de armadores y marcas que apostaron por la vela de crucero.

Fueron los años dorados de la vela de crucero en España, es cierto, que la economía no es la de finales de la primera década del siglo XXI, ahora muchos de estos armadores ya no están en activo y las marcas han decido apostar por otros productos, porque muchas de ellas –bueno, alguna ya no- siguen existiendo y gastando dinero en marketing. También la llegada del Circuito MedCup fue bueno para algunas cosas, y acabó de rematar otras.

Salida de la clase ORC 2 en el Trofeo Conde de Godó 2016. Foto: Alfred Farré

La mayoría de aquellas regatas aguantan, algunas con un perfil alto como la Copa del Rey Mapfre, el Godó, Trofeo SM la Reina o el Príncipe de Asturias de Baiona, que tienen un público fiel. Otras como la Gaastra PalmaVela, que es otro concepto, pero que bien serviría. Y luego están el resto, con flotas de su zona de influencia y que en algunos caso reciben la visita de algún foráneo, caso de proyectos como el Fyord Maverta o Airlan Aermec, que intentan hacer dentro de sus posibilidades el triángulo Mediterráneo que forman Palma-Barcelona-Valencia y si suena la flauta, van a alguna de las regatas del sur.

Entre las dos fotos que ilustran este post, ha pasado más de una década. Recuperar aquél potencial de multimarcas, parece imposible, pero a lo mejor sí se podría recuperar el espíritu.