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jueves, 28 de julio de 2016

Llega la hora de hacer quinielas*

El Equipo Olímpico Español de Vela que participará en Río durante su presentación oficial. Foto: Pablo Camino

La vela olímpica española solo parece que existe cada cuatro años. Cuando se acercan los Juegos Olímpicos de repente todo el mundo se acuerda que hay un deporte llamado Vela que da medallas y que en la mayoría de las veces ha salvado a España de volverse de unos Juegos de vacío.


En la época que podríamos considerar moderna, es decir del año 1976 hasta 2012, la vela es el único deporte que, exceptuando Sydney 2000, ha vuelto siempre con metales colgados del cuello. Además con el hándicap que solo puede participar una tripulación por disciplina, cosa que no tienen otros deportes como Atletismo o Ciclismo, que pueden tener a varios corredores en las mismas disciplinas.

Santiago Amat fue la excepción ganado el único bronce en toda la historia, fue en Los Ángeles 1932. No sería hasta Montreal 1976 cuando Toño Gorostegui y Piti Millet rompían una sequía de cuatro décadas ganando una plata y en Moscú 1980 Alejandro Abascal y Miquel Noguer ganarían la primera medalla de oro no solo para la vela, sino para todo el deporte español.

Ahora se llega a los Juegos Olímpicos Río 2016 con un equipo compacto, fuerte y que ha pasado muchas penurias a lo largo de estos últimos años; pero que ha sabido sobreponerse a las dificultades. Hace pocos días un medallista olímpico me comentaba: “Gracias a Dios salen deportistas por todos lados de nuestro litoral y las medallas taparan todo esto”.

¿Que si hay opciones a medalla? Sí las hay. Los nombres están encima de la mesa, las esperanzas también. Se habla que puede haber en cuatro o cinco clases. Siendo optimistas sí, pero ya se sabe que esto no es ciencia, ni estadística, ni se puede resolver con una fórmula matemática. Esto es deporte y en el que influyen muchas cosas.

El equipo está equilibrado entre veteranía y juventud. Después de muchos años de depender solo del pasado, ahora se llega con recambio generacional. Esto probablemente puede ser la clave, en la que hay regatistas que llegan a Río con ganas de comerse el mundo y otros que ya se lo han comido, pero que siguen con la misma ilusión con la que participaron la primera vez.

No voy a ser yo quien ponga nombres a las posibles quinielas para conseguir chapa. Si fuera capaz de adivinarlo jugaría a las casas de apuestas. Ahora bien, los resultados de estos últimos tiempos están ahí.

A lo mejor no tenemos el potencial económico y de medios que sí se tenía en los años 90, cuando el Equipo Español de Vela maravillaba por donde pasaba y era referencia. Ahora este rol lo ocupan británicos, alemanes o australianos; pero que estaremos en la lucha por las medallas entre dos y cinco clases, de esto estoy seguro.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (28/07/2016)*