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domingo, 25 de septiembre de 2016

Volar no es el futuro, es ya el presente

A bordo del Team Engie en aguas de Sotogrande. Foto: Jesús Renedo

Este fin de semana he estado en Sotogrande donde he tenido la oportunidad de hablar, ver y vivir en primera persona lo que son los barcos voladores. Aunque ya estuvieron en la Copa del Rey Mapfre, su participación quedó eclipsada por el gran número de clases participantes. En el puerto gaditano el protagonismo ha sido único y exclusivamente de los GC 32.

La filosofía del Circuito GC 32 Racing Tour me ha recordado al de los RC 44, con un grupo de barcos y equipos donde prima el armador y otro grupo de barcos donde prima el patrocinio. Lo que hay que buscar es el equilibrio y esto este es el principal trabajo de su director, Christian Scherrer, con quien tuve la oportunidad de compartir equipo en la época de Siemens.

Si después de la Copa América de Valencia los RC 44 irrumpieron con fuerza con barcos diseñados a imagen y semejanza de aquellos RC hasta finales de la primera década de este siglo, actualmente el relevo lo están tomando los GC 32, los barcos voladores. Como comentaba Sébastien Rogues, patrón del Team Engie: “No son los barcos del futuro, son ya los del presente”. Y no le falta razón.

Me gustó ver también a regatistas como Iker Martínez y armadores como Valentin Zavadnikov que han aprovechado para visitar e interesarse por el circuito, esto es una buena señal de cara al futuro no tengo ninguna duda.

Precisamente en el Team Engie pude navegar el pasado viernes, después que el jueves no pudieran navegar con invitados, ya que el viento llegó a más de 20 nudos -el límite para llevar a bordo un ‘guest’ son 14- y menos mal, ya que de haber navegado un invitado en el Mamma Aiuto que pinchó en una ola y que acabó con Manu Weiller en el hospital con un fuerte golpe en un muslo y Javi de la Plaza con un profundo corte en un brazo, de haber ido invitado, la cosa habría podido haber sido peor.

Después de haber navegado en TP 52, GP 42, RC 44, Extreme 40, tenía ganas de probar en un barco volador. El viento en la jornada del viernes fue suave, de unos 8-10 nudos cuando me monté en el Team Engie, y aunque pensaba que a lo mejor no volaría, hubo momentos en popa que sí tuve la oportunidad de vivir la sensación de volar sobre las olas y poder escuchar el zumbido que hacen los foils con el roce en el agua.

La jornada fue completa ya que antes y después compartí sensaciones desde la lancha que patroneaba Iñaki Castañer, que no necesita presentación. Fue un gustazo poder comentar con él, desde fuera, las distintas situaciones en las que se encontraban estos novedosos barcos, al menos para nosotros.

Está claro que la Copa América marca tendencia y ahora es la hora de volar sobre las olas.

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