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viernes, 10 de febrero de 2017

Entrevista a Alex Pella

Alex Pella en el centrro con los dos dedos pulgares al aire. Foto: Francois Van Malleghem

“Ha sido llegar a tierra y quedarme afónico. En medio del mar no hay ni microbios ni micrófonos. Y desde que estoy aquí, todo el día hablando y rodeado de gripes” cuenta con una sonrisa Alex Pella, navegante catalán afincado en Dénia, que acaba de conseguir hace apenas diez días el Trofeo Julio Verne, después de dar la vuelta al mundo en 40 días, 23 horas, 30 minutos y 30 segundos con el maxi trimarán francés IDEC Sport, superando en casi cinco días la marca que tenía el Banque Populaire V.


Después de conseguir el récord, imagino que estará muy contento...

Sí, tú dirás. Súper contento. Esto es un premio a la constancia, no solo mío, sino de todo el equipo.

El año pasado ya lo intentaron a la vez que el Spindrift y al final ninguno de los dos lo consiguió...

El año pasado fue totalmente distinto. Salimos a la vez con el Spindrift y acabó siendo malo para ambos. Al final estás haciendo una regata para conseguir un récord, y en este caso luchamos contra el crono y contra otro barco que va por delante, porque además teníamos que hacer cosas distintas a ellos porque barco a barco nos ganaban al ser más potentes, más rápidos con más medios. Es por ello que cuando el Spindrift anunció que este año no intentaría el récord, nos quitamos una presión tremenda de encima.

De esta forma han sido ustedes los que han marcado los tiempos, sobre todo a la hora de elegir el día de salida, con un aborto de tentativa incluido.

Hicimos una primera salida en otoño, y creo que nos sirvió luego para la segunda, ya que las horas en el agua siempre se aprovechan. Fue como un entrenamiento, ya que en la segunda salimos con el barco mejorado, con mejor ritmo.

De ser una primera decepción a ser un estímulo...

Al principio es una decepción porque es muy complicado dar la vuelta, y piensas, otra vez para atrás para buscar una ventana de salida mejor, pero también te agobia un poco por si no se dan más adelante las condiciones. Pasamos muchos nervios, mucha presión, pero al final fue todo para bien.

Y a la tercera fue la vencida.

Salimos bien pero volvimos a quedarnos clavados en las calmas ecuatoriales y a tener muchas dudas. Pero en el Sur se nos puso todo más de cara.

¿Hubo momentos críticos?

Sobre todo hubo dos. Las calmas del ecuador y luego en el sur cuando vas navegando durante días por una autopista a más de 35 nudos. Tienes que aguantar el ritmo, no romper nada, porque como tengas que parar, la borrasca te pasa por encima, el viento rola, se monta ola…cambian las condiciones y sabes que puedes perder toda oportunidad de éxito.

Grandes velocidades, barco pequeño ¿ha sido un hándicap o una ventaja?

Lo bueno de no tener cada uno de la tripulación un rol concreto, te da mucha libertad. Francis Joyon (patrón) confía plenamente en toda la tripulación y te da la autonomía que necesitas para hacer cualquier función en el barco. Esto hace que te sientas más a gusto. Puedes estar llevando el barco, haciendo de navegante o trimando…esto te da libertad absoluta como persona. No estás solo para cazar velas o trimar. Estas para todo. Francis es un jefe que no ejerce como tal, sino que es uno más en el equipo, que te deja hacer y creo que ahí está la clave. Eligió a una tripulación que había navegado mucho en solitario y esto ha sido uno de los éxitos.

Usted y Joan Vila son los únicos que tienen el Julio Verne aunque Joan era solo navegante.

Es la primera vez que hay un barco que actúa como nosotros, con tan poca gente y con un perfil tan polivalente. En barcos más grandes hay un navegante (caso de Vila), un caña, un trimer...Es una forma muy distinta de entender el trabajo. Un ejemplo claro es también el de la comunicación, ahora estoy hablando contigo no solo como amigo, sino también como periodista y no tengo que pasar por el filtro de IDEC. En proyectos grandes esto no es posible. Aquí todo es abierto, y esto hace que te sientas mucho más a gusto, sin filtros, aquí asume cada uno su responsabilidad.

¿Cuál será el próximo reto?

Tenemos previsto participar en The Bridge 2017 entre Saint-Nazaire y Nueva York compitiendo con otros multicascos. Nos tenemos que poner las pilas de nuevo para poner de nuevo el barco a punto. En este proyecto vamos a tres cuatro meses vista, nunca pensamos en el año siguiente. IDEC quiere seguir, es un patrocinador que lleva diez años con Francis, están encantados con él y la compañía crece junto al equipo.

En Francia es muy reconocido, ¿no?

Estoy en un momento muy dulce, en Francia he tenido una acogida fantástica. Lo que se refiere a la Bretaña me siento muy cercano a toda la gente y allí estoy súper a gusto. Allí navega gente normal, como tú o yo. Tengo mucho recorrido, tengo casa allí, es un placer su manera de vivir y de comunicar.

¿Sigue pensando en hacer algún día la Vendée Globe?

No te diré que no me gustaría tener en algún momento mi proyecto personal. No tengo un objetivo de aquí a dos, tres, cuatro años…no. Cada día trabajo dando a conocer lo que hago y lo que busco. Algún día saldrá algo o no, pero claro que tengo ilusión en llevar un proyecto de estas características, lo tengo clarísimo. Si voy a la Vendée no es una cosa para mí, es una cosa que tenemos que aprovechar todos. Es una oportunidad para Alex Pella, sí, pero también es un proyecto para que los compartamos todos. Hay que organizar un plan para contarlo bien. Yo no quiero ir por ir, si voy a la Vendée es porque hay alguien que cree en el proyecto y en mí. Si es así ganamos todos, seguir creciendo para ganar todos. Ahora tengo ofertas para hacer cosas chulísimas. Si voy es porque alguien confía en Alex Pella y porque tengo capacidad de generar proyectos por y para la vela, cosa que no está pasando en nuestro país.

¿Vieron algún barco de la Vendée?

Sí, cuando pasábamos por el Cabo de Hornos vimos perfectamente al barco de Conrad Colman, llevaba un rizo en la mayor con spi. Le llamamos por radio pero no nos contestó. Debía estar cansado o haciendo cualquier otra cosa. Para mí fue emocionante, porque me invitaron a la salida de la Vendée y estuve soltando amarras a muchos de ellos.

¿Qué opinión le merece el sacrificio que ha hecho Dídac Costa?

Es un proyecto distinto a lo que quiero. Él ha ido con un barco de la Fundació y ha luchado mucho por hacer la Vendée, porque él quiere y me parece fantástico, pero no tengo la misma visión. Yo si voy es porque tengo un patrocinador para que tanto el y yo ganemos en todo, si no, no quiero ir. A mí me dan ahora un dinero o una subvención por desgravación fiscal solo por participar, y te aseguro que no voy. Solo iré a la Vendée si es para ganar, porque de ello también depende mi futuro y el de muchas personas que creen en mí. Si quiero tengo trabajo en Bretaña por diez años. Si hago algo en España tiene que ser en esta línea. A nuestro país le falta cultura de mar.

Usted es muy exigente dentro y fuera del barco...

Cuando me llama gente de prensa quiero es hablar de vela, del deporte, y en este caso de Julio Verne. Yo no quiero que me llamen medios para hablar de banalidades. Solo quiero hablar con las personas que me siguen de verdad y han seguido ahora el Julio Verne. Quiero huir de la anécdota. Hay que darle el valor que tiene, y yo le doy mucho. Lo que yo he vivido en el IDEC con Francis y todo el equipo ha sido impresionante.



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