domingo, 7 de mayo de 2017

Organizar una regata y no morir en el intento

Organizar una regata no es tarea fácil. Para tres, cuatro o cinco días de regata hacen falta meses de preparación, trabajo y sobretodo dinero. En función de esto último se podrán hacer más o menos cosas, pero si falta el parné, lo normal es que el organizador de turno acabe palmando más de la cuenta.

Esto que cuento no es ninguna novedad y tampoco estoy descubriendo la pólvora. Cuando se trata de un club, éste tiene que hacer muchas veces el pino con las orejas para poder cuadrar y cueste el mínimo posible a sus socios, que al fin y al cabo son los dueños. Aunque también es verdad que en realidad la función primera de una entidad deportiva –además de tener un restaurante y una sede social para jugar al dominó-, debe de ser la promoción deportiva a través de su escuela, equipos y regatas. Algunos cumplen con su función…y otros no.

Cuando quién organiza es un emprendedor privado la cosa se puede complicar, sobre todo para él. Se ha dado el caso es que una empresa privada se ha lanzado a organizar una regata –me voy a reservar el nombre-, un campeonato internacional y después de haberle prometido las instituciones locales y provinciales un mínimo de colaboración, en los últimos meses desaparecieron del mapa.

¿Qué había de haber hecho este empresario cuando se vio que las promesas se habían esfumado? ¿Suspender la competición? Hubiera sido una posibilidad, sí; pero a lo mejor no hubiera sido lo más profesional. Aún así se siguió hacia adelante con más de 300 barcos en el agua, y al final ganaron dinero todo el mundo (hoteles, restaurantes, apartamentos, supermercados, tiendas, etc.), menos el promotor, que al final fue el que tuvo que apoquinar con la fiesta. Los privados acostumbran a aportar más recursos, tecnologías, publicidad, imagen…

Con esto me refiero que muchas veces a través de instituciones y federaciones no se tienen en cuenta los sacrificios privados, que evidentemente su primera intención es la de ganar dinero y en caso de patrocinadores una repercusión que les compense, para entre otras cosas, seguir patrocinando. Y sino que se lo pregunten a la Volvo Ocean Race (Alicante), Copa América (Valencia) o Barcelona World Race, iniciativas privada scon parte de la inversión pública.

En momentos como los actuales, a lo mejor habría que plantear que las instituciones, federaciones y clubes apoyaran un poco más la iniciativa privada que apuesta por la vela, y me refiero a competiciones más domésticas que las anteriormente citadas, si queremos realmente que las empresas sigan teniendo eso…iniciativa. Sino seguiremos hundiéndonos más en la miseria.

Me consta que aún quedan valientes.

Sígueme en facebook
Para leer las últimas noticias de Vela en Layline pinchar aquí